Destacados 28-03-2016 El azufre consigue aumentos de rendimientos del 30% en cereales. Proyecto ESFER liderado por Repsol





Imagen NOTA DE PRENSA DE REPSOL

La aplicación de azufre en cultivos de trigo y maíz consigue aumentos de producción de más de un 30% en la primera campaña. Así lo han puesto de manifiesto los resultados de la investigación llevada a cabo por el Proyecto ESFER, liderado por Repsol.

Este proyecto ha evaluado entre 2012 y 2014, la aplicación de azufre elemental (obtenido como co-producto de alta pureza en petroquímica), que es la forma más eficaz de aportar azufre al suelo debido a su alta concentración y ha comparado tres formatos diferentes:

- AZUFRE EN POLVO, tomado como referencia y ampliamente utilizado en bibliografía. Este formato es acción inmediata pero de manejo muy difícil en el campo.

- AZUFRE PRILL, con mayor tamaño de partícula y de fácil manejo con una abonadora convencional. Sus efectos son a más largo plazo.

- AZUFRE-BENTONITA es un fertilizante basado en azufre que contiene aproximadamente un 10 % de bentonita. Cuando este formato entra en contacto con el agua la bentonita se hincha liberando el azufre en forma de pequeñas partículas rápidamente transformadas en el suelo a sulfato.

Los tres formatos han sido evaluados en suelos alcalinos (pH 8,5) en cultivo de maíz y trigo en invernadero durante tres campañas. Hay que recordar que el azufre está permitido en producción ecológica (Reg. nº889/2008) como fertilizante y como corrector de la alcalinidad y salinidad del suelo.

Los resultados de la investigación han mostrado importantes incrementos de productividad para los tres formatos de azufre en comparación con las parcelas de control (a las que no se les ha aplicado azufre).

El formato en polvo ha presentado efectos muy interesantes durante la primera campaña, con un incremento de productividad medio en cultivo de maíz y trigo de más del 35 %. Sin embargo, durante la segunda campaña el efecto ha sido nulo. Esto es debido al bajo tamaño de partícula del azufre en polvo, que se transforma muy rápidamente y prácticamente en su totalidad en sulfatos durante el primer año. Sus efectos son por tanto apreciables durante el primer año de cultivo, pero al no quedar azufre remanente sin transformar, a partir del segundo año los efectos desaparecen.

En el lado opuesto está el azufre prill. Con un tamaño de partícula significativamente superior, el azufre prill tarda más tiempo en transformarse en el suelo pero sus efectos son más constantes a lo largo del tiempo. Así, vemos incrementos de producción medios en la primera y segunda campaña en el entorno del 25 %. Estos efectos se esperan que continúen durante las siguientes campañas actualmente en desarrollo.

Finalmente tenemos el azufre-bentonita. Este formato, una vez recibida el agua de lluvia, libera el azufre de forma segura en el suelo con un tamaño de partícula intermedio entre el azufre en polvo y el azufre prill. Esto hace que sus efectos se aprecien de forma rápida y persistan en el tiempo en mayor medida que el azufre en polvo. Los incrementos de producción observados son de más del 35 % la primera campaña y cerca del 15 % en la segunda campaña.

En conclusión, tanto el azufre prill como el azufre bentonita consiguen aumentos acumulados de productividad en las dos primeras campañas en torno al 50%. Ambos formatos son fáciles de manejar y seguros para el agricultor y son productos autorizados en agricultura ecológica lo que es prueba de su inocuidad.

Los ensayos en cultivos han ido acompañados de estudios de seguridad y manejo de los productos en campo, así como de un seguimiento completo de las propiedades del suelo, lo que ha permitido conocer los efectos del azufre y elaborar un protocolo de manejo y dosificación del producto en función del suelo y el cultivo.

EL AZUFRE EN EL SUELO:

El azufre elemental (obtenido como co-producto de alta pureza en petroquímica) es la forma más eficaz de aportar azufre al suelo debido a su alta concentración. Se puede incorporar directamente al suelo y es transformado en su forma asimilable, es decir, ión sulfato (SO42-) gracias a la acción de bacterias oxidantes presentes naturalmente en todos los suelos. En esta transformación natural además de la formación de sulfatos asimilables por las raíces de las plantas (acción fertilizante) se liberan protones al terreno que contribuyen al descenso del pH y permiten la movilización de nutrientes bloqueados en el suelo (acción movilizadora de nutrientes), contribuyendo, además, al lavado de los suelos salinos.

Actualmente existe una escasez notable de este compuesto en los suelos agrícolas, debido entre otras cosas a:

- Aumento en la utilización de abonos libres de azufre.

- Reducción de las emisiones de óxidos de azufre a la atmósfera (por disminución de emisiones procedentes de industrias, automóviles, etc.) que antiguamente se depositaban en los suelos, y los nutrían de azufre.

- Aumento en la intensidad de los cultivos y agotamiento de las reservas de azufre en los suelos.

PROYECTO ESFER

Repsol, concienciada de la necesidad de aportar soluciones sostenibles en agricultura, lleva más de un lustro desarrollando formatos de fertilizantes basados en azufre. Entre los años 2012-2014 ha liderado un consorcio (proyecto ESFER) en el que ha estado presente toda la cadena de valor del fertilizante, incluyendo a centros de investigación como Itagra o la Universidad de Santiago de Compostela.


En el siguiente enlace se puede acceder a la nota de Repsol: http://www.agrodigital.com/repsolazufre.htm